El municipio de Altea está compuesto por los pueblos de Altea la Vella, La Olla, el centro urbano de Altea con su zona costera y las urbanizaciones situadas en las laderas de la Sierra de Bernia. Esta cadena montañosa protege Altea de los vientos del norte y contribuye a la creación de un microclima. Gracias a ello, los inviernos suelen ser considerablemente más suaves en comparación con otras zonas de la Marina Baja.
Altea cuenta con una costa formada por impresionantes acantilados, calas y playas tanto de arena como de cantos rodados. Esta línea costera se divide en cuatro playas principales: Cap Blanch (junto a la playa de Albir), Playa de la Roda (cerca del casco antiguo), Playa de Cap Negret y finalmente la playa de La Olla, situada frente al islote del mismo nombre.
El nombre de Altea podría tener origen en la mitología griega y hacer referencia a la diosa griega Althaea. Cerca de la desembocadura del río Algar y de la costa, los griegos establecieron un mercado llamado Althaia. Se cree que esta región era considerada antiguamente un lugar curativo y beneficioso para la salud, de ahí esta connotación “sanadora”.
Posteriormente, los romanos también se asentaron en esta costa y los restos de su presencia aún pueden admirarse hoy en el Museo al Aire Libre de la Villa Romana en Albir (el pueblo de Albir forma parte del municipio de L’Alfàs del Pi).
A lo largo de los siglos, Altea recibió la influencia de numerosos pueblos y culturas que vivieron en la región. Esta mezcla convierte a Altea en un lugar único e interesante. Durante las décadas de 1950 y 1960, Altea fue el destino preferido de numerosos artistas, pintores y creadores en busca de inspiración, motivo por el cual fue conocida como la “ciudad de los artistas”. Hasta el día de hoy, Altea sigue siendo una fuente de inspiración artística y es considerada la capital cultural de la región de Valencia.
La población de Altea ha vivido tradicionalmente de la pesca y del cultivo de cítricos y frutas como el níspero. Esta fruta nutritiva se parece al albaricoque, aunque tiene un sabor agridulce y es mucho más jugosa. El término “níspero” suele generar confusión con la palabra “níspero europeo” o “mispel”, aunque ambas frutas existen realmente y el término “mispel” es simplemente la traducción alemana de níspero.
Además de la pesca y la agricultura, el turismo ha ido adquiriendo cada vez más importancia en la economía de Altea. Así, la urbanización Altea Hills se ha convertido en el emblema de la región y en el lugar preferido por una clientela internacional de alto nivel.